El amor es cálido, puro, no tiene manchas,
jamás se ve enredado por las trampas del tiempo,
nunca se endulza con palabras bonitas
sino con miradas que taladran.
Jamás se niega,
nunca se admite,
siempre queda en la frontera entre
lo prohibido y lo perfecto,
nos da miedo decir que poseemos algo
que solo poseen los dioses,
algo que buscaron los reyes,
que anhelan los demonios de las profundidades...
Decir que sentimos algo tan fuerte
que arracariamos nuestra alma por esa persona
sin importar las consecuencias,
que llegó tan hondo,
que vale la pena dar la vida por él

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